Tras intentos fallidos en San Clemente y Corrientes, el femicida Fabián Tablado intenta radicarse en Misiones

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El asesino de Carolina Aló es asistido por la Fundación Filipos, de la mano de un pastor, para que pueda establecerse en la capital de esa provincia.

El femicida Fabián Tablado, quien en 1996 asesinó de 113 puñaladas a su novia Carolina Aló, podría radicarse en la ciudad misionera de Posadas, tras intentos fallidos en San Clemente del Tuyú y en la localidad correntina de Virasoro, donde vecinos de ambos lugares rechazaron su presencia.

Tablado es asistido por la Fundación Filipos, para que pueda establecerse en la capital de esa provincia.

De hecho, circula en redes sociales una fotografía en donde se lo ve compartiendo una cena con otras personas.

El pastor Carlos González de la Fundación Filipos, confirmó que Tablado llegó a Misiones, donde le brindan atención y agilizan cuestiones para que pueda radicarse en Posadas.

González argumentó que el femicida «ya cumplió su condena y está arrepentido de lo que hizo».

«Está con la Fundación Filipos y lo está asistiendo. En este momento está en una granja que no está en Misiones», explicó el pastor.

La semana pasada Tablado intentó instalarse en la localidad correntina de Virasoro, pero fue repudiado por los vecinos del lugar y no pudo instalarse.

En ese sentido, tenía un contrato de alquiler firmado por su madre, pero pocos días después el dueño de la propiedad rescindió el contrato al conocer quién sería su inquilino. En tanto, en San Clemente del Tuyú fue declarado «persona no grata».

González dijo que hace un tiempo Tablado se acercó al evangelismo y que fue por ese motivo que empezaron a tener contacto con él.

«Somos un movimiento cristiano y nos ocupamos de la parte carcelaria. Fabián Tablado es evangelista y la idea es asistirlo, somos un movimiento cristiano y una fundación. Estamos viendo la posibilidad de asistir y averiguar cuestiones, hablando con instituciones que le dan la garantía de vivir acá. El hecho se produjo en la década del 90 y tiene su condena cumplida», agregó.

El acusado salió de la cárcel por última vez en diciembre de 2021 tras cumplir un año de condena por violar un año antes dos restricciones perimetrales: una de ellas con Edgardo Aló y la otra con sus hijas mellizas.

Desde que asesinó a su novia el 27 de mayo de 1996 y hasta el 28 de febrero de 2020, cuando se dio por concluida esa condena y salió del penal de Campana, estuvo 23 años, nueve meses y un día preso.

En aquella oportunidad estuvo en libertad solo nueve meses y 18 días viviendo con sus padres en la misma vivienda de Tigre donde en 1996 cometió el femicidio de las 113 puñaladas.

Pero volvió a ser detenido el 16 de diciembre de 2020 a raíz de la denuncia que el propio padre de Carolina hizo al enterarse que el 19 de octubre de ese año, Tablado pasó caminando junto a sus hijas mellizas, sobre quienes también tenía una perimetral a 150 metros de su lugar de trabajo en Tigre. Este hecho pudo ser confirmado por las cámaras de seguridad.

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El femicidio de las 113 puñaladas

El crimen de Carolina Aló, de 17 años, fue uno de los casos de mayor repercusión de la historia criminal de la Argentina cuando todavía no existía la figura del femicidio.

Ocurrió el 27 de mayo de 1996 en la casa de la familia Tablado, en la calle Albarellos 348 de Tigre donde, luego de una discusión, el joven de entonces 20 años persiguió a Carolina por varios ambientes de la casa y la mató de 113 puñaladas aplicadas con cuatro armas blancas distintas halladas en la escena.

El juicio se realizó en 1998 y, como en aquella época no existía la figura del «femicidio», para intentar lograr una prisión perpetua la fiscalía y la querella acusaron por la figura del homicidio agravado por alevosía.

Pero la Sala III de la Cámara Penal de San Isidro condenó a Tablado a 24 años por «homicidio simple» y así evitó la perpetua.

En 2007 se casó estando en prisión con Roxana Villarejo -la madre de sus hijas mellizas-, pero luego se separó y la amenazó de muerte a ella y a su suegra, hecho que le valió en 2013 una segunda condena que se le unificó en una pena única de 26 años y seis meses que debía agotarse a fines de 2022.

Por el beneficio de la derogada Ley del 2×1 y los cursos que hizo en prisión como «estímulo educativo», el cómputo de la condena se le redujo y la pena se le dio por concluida el 28 de febrero de 2020, cuando abandonó la Unidad 21 de Campana, se fue a vivir a la misma casa de Tigre donde más de dos décadas antes había cometido el femicidio de Carolina.

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