Se cumplen 26 años de la muerte de Gilda

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La maestra jardinera Miriam Alejandra Bianchi, convertida en la embajadora de la música tropical Gilda, hizo milagros tanto en vida como muerta, según testimonian sus devotos. El 7 de septiembre de 1996 murió cuando chocó el micro que la llevaba a su concierto en Concordia en la ruta 12 y esa misma noche sus seguidores la consagraron como Gilda de los Milagros.

Cálida y cariñosa, Gilda siempre tenía palabras de afecto, caricias, abrazos y besos para las personas que le pedían ayuda. Aunque siempre aclaraba que ella «no sabía hacer milagros», también decía que «la música podía ser un camino hacia la salvación». Y la gente, creyente, escuchaba su música y la veneraba.

Miriam Alejandra Bianchi nació el 11 de octubre de 1961 en Buenos Aires. La música le gustaba desde chiquita, pero se decidió por el Magisterio y trabajaba como maestra jardinera. Como soñaba con cantar, se presentó a una prueba porque había visto un aviso en el diario que buscaba «cantante para banda en formación». Ella ya estaba casada con Raúl Cagnin y tenía a sus dos hijos, Mariel y Fabrizio.

Quien le tomó la prueba fue Juan Carlos «Toti» Giménez, que la ayudó con su lanzamiento y se convirtió en su pareja cuando ella se separó, porque su marido no aceptaba su carrera musical. En poco tiempo publicó cuatro discos: De corazón a corazón (1992), La única (1993), el exitoso Pasito a pasito… con Gilda (1994) y Corazón valiente (1995, disco de oro y doble platino).

Gilda: cuáles son los milagros

Los milagros de Gilda se repitieron -y se siguen repitiendo- de boca en boca. Según se dice, el primero fue cuando estaba viva y tuvo lugar en San Salvador de Jujuy, donde una nena la miraba y no dejaba de llorar durante su show. Cuando terminó, su abuela la llevó a ver a la artista, que les dio un gran abrazo a ambas.

Allí, la cantante se enteró de que abuela y nieta hacían escuchar su música a la madre de la nena, internada y con pronóstico de muerte. Sin embargo, la mujer sobrevivió, para sorpresa de los médicos y sus familiares, y para darle vida al mito de Gilda.

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